NUEVO MUNDO


He de reconocer que las primeras veces que escuché el término Nación Digital me chirrió por varios flancos.

Siempre he sentido cierto rechazo a las naciones y particularmente a los estados-nación, que a partir de 1899 con la “clausura del mapa” (según terminología de Hakim Bay, 1991) consiguen engullir todo el territorio del globo terrestre, sin dejar un pedazo de Tierra sin ser reclamado por una u otra nación-estado. Fue pues el siglo XIX el primer siglo sin terra incognita, sin última frontera. El primer siglo en el que todo el globo terráqueo  se  fronteriza, se cosifica, se posee, se domina.

Se dice en mi pueblo, que quien parte y reparte se queda con la mejor parte.

Por otro lado la digitalización de la sociedad me daba vértigo. Primero por mi “analfabetismo tecnológico-digital” y segundo porque me abruma que la humanidad seamos capaces de crear herramientas que se nos van de las manos y que estén puesta mayoritariamente al servicio de quienes parten y reparten,  quienes a su vez prestan servicio al capital y están desarraigados de la Tierra y de sus gentes y enfocados en estrategias y en  intereses cortoplacistas. Lejos de valores comunitarios y de estrategias del bien común, principales anhelos de mi alma.

Así que entenderéis que cuando en el Club Nuevo Mundo se comenzó a hablar de Nación Digital, e incluso se publicó el libro (Tu) Nación Digital que yo misma presenté y cuya lectura recomiendo, me vi sumergida en un sinfín de contradicciones internas.
Lejos de anclarme en mis chirriadas internas he ido procurando abrir mi mente a la inevitable transformación para comprender mejor.

Nación

Uno de mis primeros pasos fue acudir a la RAE y buscar los dos términos: nación y digital

Con el término nación decidí prescindir de las acepciones que me llevaban a gobierno y territorio y por lo tanto a fronteras, y opté por quedarme con la tercera acepción:

Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.

Y decidí darle un giro a la interpretación de estas palabras. La humanidad somos un conjunto de personas con el mismo origen, los microorganismos. Más allá de la lingüística hablamos un mismo idioma, el de las emociones que son universales. Y tenemos una tradición común marcada por nuestra biología. Da igual en que parte del planeta estés, respiras, comes y cagas. Da igual que tengas mucho “poder” o que seas un “mindundi” igualmente respiras, comes y cagas. Cambian las formas pero no la esencia. Así que según este hilo de pensamiento la humanidad somos una nación.

Digital

El término digital fue toda una revelación que abrió mi mente a nuevas interpretaciones de la potencialidad de Nación Digital. Anteriormente  a la búsqueda en la RAE, digital o digitalización, sólo lo podía ver en su significado tecnológico y  para mí la transformación digital era tan sólo una transformación tecnológica que me ocasionaba pavor, todo sea dicho. Toda herramienta de creación humana tiene su luz y su sombra, un cuchillo por ejemplo, lo puedes utilizar para cortar una jugosa sandía o para matar a alguien. Y ampliar nuestro dominio tecnológico sin transformar el interior de las personas sólo podía significar la destrucción inminente de la humanidad.

Sin embargo, el término digital en primera acepción es lo perteneciente o relativo a los dedos.  Los seres humanos tenemos dedos en manos y pies, concretamente 20 a no ser que sufras alguna malformación o amputación. Algunas voces hablan de la frecuencia 13:20 la frecuencia del cuerpo, 13 articulaciones básicas y 20 dígitos. Frecuencia ignorada por una de las principales armas de dominación y control social, el calendario gregoriano, pero esto es harina de otro costal.

Digital no es sólo una cualidad tecnológica, ni referente a los números dígitos, sino también humana, homínida, animal. Sin olvidar que dos de sus acepciones hacen referencia a nombramientos a dedo, sin duda alguna un uso y costumbre muy extendido en la sociedad, sea dicho de paso. Pero  además digital es también vegetal. .

La digital es una familia de plantas herbáceas con bellas flores y usos medicinales. Un dedal dio nombre a sus flores y por ello se le llama también dedalera, y de nuevo nombro a mi pueblo en el que se dice que “costurera sin dedal cose poco y cose mal”. Sus hojas contienen una poderosa toxina, la digitalina, que afecta al funcionamiento cardiaco. Extremadamente venenosa si no se usa en la dosis correcta. La digital es un ejemplo clásico de droga derivada de una planta que es usada con mucha cautela debido al estrecho margen de seguridad terapéutica y la dificultad de determinar la cantidad de sustancia activa adecuada en las preparaciones herbales.

Y es aquí donde veo que la naturaleza nos vuelve a hablar si nos predisponemos a escuchar.

Nación Digital

La digitalización de la sociedad puede ser  muy positiva si se administra en dosis correctas o puede ser letal sí se administra en exceso.  Si trabajamos por una Nación Digital, entendiendo nación como el conjunto humano, y digital como tecnología, humanidad y naturaleza, la digitalización puede mejorar el funcionamiento de nuestros corazones, nuestros cuerpos y nuestra casa común.

Eso sí, mientras procuramos mejorar el mundo, hay que darse unos cuantos paseos de piel hacia adentro porque recordemos que no puedes dar lo que no tienes, en ocasiones hay que insiliarse.  

Dicho lo cual invito a todas aquellas personas que usamos las tecnologías y a aquellas que además las generan, las promueven, las financian y las implantan, que tengamos siempre en cuenta el estrecho margen de seguridad al que nos enfrentamos y a que usemos un dedal simbólico para coser mucho y bien.

¿Quién sabe? Igual hasta somos capaces de trascender las fronteras y vivir en amorcracia.

En el pasado año 2019, hemos celebrado el CXXV aniversario del nacimiento de Miguel Catalán, único físico español, al que la comunidad científica internacional dedico con su nombre, un grupo de cráteres de la Luna, para perpetuar su memoria.


Hemos comentado en tendencias 21 en múltiples ocasiones ésta efemérides. Hoy la reiteramos para recordar su labor científica, y en especial en la determinación de la estructura de la materia, hace ya cien años.
Precisamente, en mi blog sobre fisica e ingeniería, he publicado nuevas referencias a ésta efemérides, y a la labor científica de Catalán:
CXXV ANIVERSARIO DE MIGUEL CATALÁN
https://www.tendencias21.net/fisica/CXXV-ANIVERSARIO-DE-MIGUEL-CATALAN_a78.html
En estos días, acabo de publicar en diversas revistas nuevos artículos sobre nuestro profesor, reivindicando su labor en la elaboración del modelo atómico B-S. En estos nuevos textos sugiero que en justicia, ese modelo, realmente debería ser re-denominado como Modelo B-S-C.
Los referidos artículos se pueden consultar en la revista de la Sociedad Española de Química, Anales de Química:
Aniversario del nacimiento de Miguel A. Catalán
http://analesdequimica.com/115-5/vol-115-5.pdf
En la revista Advances in Historical Studies:
https://www.scirp.org/journal/ahs/
Miguel A. Catalán’s CXXV Anniversary
file:///I:/MAC/19%20MAC/MODELO%20B%20S%20C/MODELO%20ATOMICO%20BSC/REVISTA%20DE%20QUIMICA/PUBLICADO/Miguel%20A.%20Catalán’s%20CXXV%20Anniversary.html
Y también, en la revista de la Real Sociedad Española de Física:
CXXV aniversario de Miguel Catalán
http://www.revistadefisica.es/index.php/ref/article/view/2599
En todos estos textos se dan referencias y testimonios de terceros, en relación a la labor de Catalán para poder definir un modelo concreto de estructura de la materia.
 
CXXV aniversario
Ya en este mismo foro de la revista científica, tendencias21, nos referíamos a los actos convocados en su recuerdo:
Convocatoria de actos en el CXXV aniversario
https://club.tendencias21.net/mundo/Convocatoria-de-actos-en-el-CXXV-aniversario_a84.html
Han sido múltiples y muy diversos esos actos en su recuerdo.
 
Estructura Atómica
La ciencia es realmente una obra colectiva de muchos investigadores, algunos de los cuales, muy pocos, son identificados por sus especiales hallazgos, patrimonializando sus descubrimientos, y quedando el trabajo de los restantes, la mayoría, en el anonimato histórico.
Hace unos cien años, existía una constante preocupación científica para determinar la configuración electrónica de los átomos, el conocer como los electrones se estructuran, comunican u organizan, y de esta forma, poder definir el modelo atómico que representaba con idoneidad, la estructura de la materia, y que explicase con coherencia su comportamiento y propiedades.
A lo largo del siglo XIX y en los primeros años del siguiente siglo se propusieron diversos modelos atómicos para explicar la estructura de la materia.
No obstante, Ernest Rutherford, (1871- 1937), fue el primero que en la época moderna, concibe un núcleo central y una nube de electrones a su alrededor, proponiendo un modelo atómico (1911) más próximo a la realidad.
Niels Henrik David Böhr (1885-1962) propuso, en 1913, una variante del anterior modelo, en el que los electrones orbitaban en torno al núcleo atómico, conforme a trayectorias circulares, y su número en cada órbita, aumentaba desde el interior hacia el exterior. Además, justificaba como al cambiar su posición de un orbital exterior a otro interior, emitían un fotón de energía discreta. De esta forma, el modelo se sustentaba en la mecánica cuántica.
Este modelo permitía justificar los fenómenos espectroscópicos, por ejemplo, las relaciones que Balmer había deducido matemáticamente entre las diferentes líneas de emisión del hidrógeno, e incluso hasta la estructura de átomos simples, como el del Hidrogeno. En este modelo los grupos de electrones se suponía orbitaban el núcleo a ciertas distancias, formando capas.
Es en este marco conceptual en donde hace cien años, irrumpe Miguel Catalán con sus descubrimientos, permitiendo un nuevo desarrollo para la espectrografía y dando resultados empíricos, que permiten confirmar las estructuras conceptuales propuestas para determinar un modelo atómico de la materia.
 

Nos hemos referido anteriormente al sistema de Crédito social, que viene implantando el Gobierno Chino desde 2014, y que pudiera ser el detonante de los disturbios que vienen sucediéndose, desde hace algún tiempo, en Hong Kong, pues está prevista la implantación de este sistema en este territorio, para el próximo año. Sugeríamos que estas revueltas ciudadanas, posiblemente fuesen la primera rebelión, contra un modelo de sociedad digital discriminante, basada en el poder tecnológico del estado.


 
Escala de puntuación
Como en el caso del carnet de conducir por puntos, el sistema de crédito reputacional que se viene instaurando en China desde 2014, concede un número de puntos inicial a cada ciudadano, que va perdiendo conforme a la estimación gubernamental de su comportamiento diario.
Desconocemos la metodología que utiliza la administración China para determinar la puntuación social de las personas, pues no ha sido publicada. Pero es evidente de que existe un baremo de actuaciones ciudadanas individuales, censurables y sancionables.
Se supone que pudieran ser violaciones graves de la ley cualquier actuación política indebida o no reglada, como difundir lo que el gobierno considere como falsas noticias, pero también otras, como por ejemplo, conducir en estado de embriaguez, la malversación de fondos o el fraude.
Las infracciones menores, que merecen generar una reducción de la reputación individual, pudieran ser, por ejemplo, relacionarse con individuos de baja puntuación, pero también dedicar excesivo tiempo a Internet para ocio, como jugar a videojuegos, así como olvidar pagar un impuesto, cruzar un semáforo en rojo o poner la música muy fuerte en el transporte público.
Este esquema de vigilatocracia gubernamental, no afecta por igual a todos los ciudadanos, las personas con mayor capacidad económica, se han visto menos afectadas por este sistema discriminante de nota social, pero además, con el nuevo procedimiento, incluso pueden acceder a nuevas oportunidades y a otros beneficios sociales.
Por el contrario, las personas con menos capacidad económica, y que sufran desgracias personales o familiares, en especial, cuestiones de salud, acaban resultando más vulnerables y pueden ser progresivamente excluidas del sistema.
 
Exclusión social
Pues, al estar incorporado en el crédito reputacional la relación social con terceros, puede generarse un vacío social producido por que sus antiguos amigos eviten perder su crédito, o sea castigadas por tener contacto con personas con tan baja reputación digital.
De esta forma, las personas con bajos recursos, se pueden ver atrapadas por un sistema que simplifica la información en un solo grado de confiabilidad. Así, una persona que ha sido impecable en el pago del alquiler de su vivienda durante años podría verse excluida de ella si deja de pagar una multa de tráfico, o se le podría pedir que pagase un alquiler más alto como castigo, ya que para el sistema esa persona es “no confiable”. (Rafael Martinez-Cortiña: (Tú) Nación Digital, Club Nuevo Mundo, Eolas Ediciones, 2019)
 
Análisis comparativo
Tampoco conocemos la posible implantación de este sistema de control social en otros países: Distinto es el caso chino, donde la dictadura comunista ha evolucionado hasta crear las condiciones para instaurar una dictadura digital perfecta. Lo hace sobre la base de un capitalismo cognitivo de plataformas públicas y una estructura institucional jerarquizada que gobierna sin oposición política a una comunidad entregada al consumo masivo de aplicaciones.
China está liderada por un mandarinato posmoderno que asienta su poder sobre la creencia confuciana, de que la decisión solo puede estar en manos de la inteligencia. (Zhang Weiwei, The China Wave: Rise of a Civilizational State, World Century, Nueva Jersey, 2012).
 
Hegemonía planetaria
El caso Chino es excepcional: Sin democracia que neutralizar, sin una idea de liberar sus raíces culturales que bloquee la dinámica masiva de transformación digital de toda la sociedad, el antiguo Imperio del Centro avanza a velocidad de crucero hacia la hegemonía planetaria en 2030. A ello tratan de contribuir decisivamente los planes de competitividad en IA, que operan sobre una disposición taoísta a rechazar la crítica, despreciar la originalidad y aceptar la obediencia sin objeción. Estas circunstancias permiten canalizar todas sus energías hacia lograr que el data tsunami lo propulse antes que nadie el salto disruptivo que provocará el clic que cambie el mundo dentro de muy poco. (Kai-Fu lee, AI Super-powers. China, Silicon Vallety and the New World Order).
Por estas razones, para algunos, el futuro está ya definido: China tiene una ventaja competitiva sobre Estados Unidos, a la hora de resolver el conflicto de liderazgo planetario que se vislumbra alrededor del dominio algorítmico del mundo.
Para la potencia asiática la complejidad del proceso es menor porque no existe una democracia que neutralizar y, además, el proletariado cognitivo está confundido con el proletariado productivo, dentro de las coordenadas de una dictadura que ha mutado en sus planteamientos comunistas, para retomar el autoritarismo confuciano de las élites imperiales. (Kai-Fu Lee: Al Super-powers. China, Silicon Valley and the New World Order, Houghton Miffin Harcourt, Boston, 2018).
 
Europa
Para José Maria Lassalle, el papel de Europa en ese próximo futuro, pudiera ser muy peculiar: Europa tiene en esto un papel fundamental. Inmersa en infinidad de conflictos, subsiste como idea y conserva una fuerza de tracción que puede percutir sobre otras áreas geográficas del planeta, especialmente sobre América Latina. Europa ofrece la posibilidad de ser una alternativa de resistencia y cambio frente a la distopía tecnológica que Estados Unidos y China proyectan sobre el futuro.
Es cierto que sufre el asedio de los populismos y los nacionalismos; que sus instituciones están cuestionadas y que se ve desestabilizada geoestratégicamente por la presión de Rusia, decidida a recuperar el terreno perdido desde la caída del Muro de Berlín, gracias a un fervor imperialista y un vector de cibersubversión, que orienta su política hacia la desestabilización de las democracias liberales.
 
Diseño europeo
Pero, a pesar de todo eso, y de vivir una Ilustración al borde del abismo, Europa sigue asentada dentro de las coordenadas de una sociedad plenamente democrática, capaz de reinventarse a sí misma y de proyectarse como un espacio de libertad, abierto a los derechos y a la esperanza del hombre. (José Maria Lassalle: Ciberleviátan, Ed. Arpa, 2019).
Y utilizando referencias de Leonhard Gerd, Lassalle continúa: Desde esta capacidad de respuesta a los retos tecnológicos y políticos que plantea la posmodernidad, Europa puede ofrecer un diseño humanístico y liberal de transformación digital. Actuar a escala global como un tercer actor que contraponga un modelo cívico, transversal e inclusivo al que protagonizan Estados Unidos y China. Para lograrlo podría tejer una estrategia de complicidades culturales con América Latina, y proponer a otras áreas geográficas un modelo de república global, que neutralice las dislocaciones que la Escuela de Frankfurt vislumbró entorno a la relación que existe entre la técnica y el ser humano, y que hoy en día se ponen otra vez en evidencia.
Hablamos de un modelo de civilización digital que subordine las máquinas al hombre desde una comprensión ética de su instrumentalidad y un desarrollo cívico y humanístico de sus consecuencias prácticas. (Gerd, Leonhard: Technology vs. Humanity. The coming clash between man and machine, Future Scapes, 2016).
 
Otras investigaciones
Cables de China es un programa de investigación sobre la vigilancia y el internamiento masivo, sin cargos ni juicio de uigures y otras minorías religiosas, realizada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (https://www.icij.org/).
Es una investigación privada sobre la implantación de este sistema de reputación social a las minorías. Incluso, han propuesto llamadas contra la participación de China en los Juegos Olímpicos de Invierno, por su trato a esas minorías.
El periódico El País ha publicado también diferentes reportajes sobre el tema: https://elpais.com/tag/china_cables/a/

22/12/2019
22/12/2019 | Comentarios



Siendo la emergencia climática un desafío global, y siendo necesaria una respuesta conjunta, que implique a todas las naciones del mundo, ha terminado en Madrid, esta convocatoria, la COP 25, con resultados insuficientes.


La XXV Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, COP25 o Cumbre del Clima, ha terminado solicitando a los países, para 2020, presentar nuevos y más ambiciosos compromisos de reducción de emisiones, (las llamadas Contribuciones Nacionales Determinadas), para hacer frente a la emergencia climática.
Ha sido redactado y aprobado un documento final: 'Chile-Madrid Tiempo para la Acción' pidiendo a las naciones nuevos compromisos, para  limitar el crecimiento de la temperatura global a 1,5ºC.
Las 196 partes que constituyen la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc) expresan su "preocupación" por el estado del sistema climático mundial y recomiendan combatir el calentamiento global con la "mejor ciencia disponible".
Pero tenemos que ser realistas, mientras los países más contaminantes: China, EEUU, Rusia e India no tomen decisiones directas sobre sus propias emisiones, las actuaciones de los restantes países no serán relevantes, y los objetivos globales de este proyecto conjunto, serán difícilmente realizables.
Es muy cierto que la respuesta al calentamiento global debe basarse en el mejor conocimiento científico disponible, fuera de posicionamientos ideológicos. Las decisiones de los países deben actualizarse permanentemente, conforme a los avances de la ciencia.
Precisamente, antes del inicio de la conferencia fue publicado un texto de más de 11.000 científicos, alertando sobre la situación de emergencia climática. El texto revisaba un conjunto de indicadores sobre actividades humanas, que afectan las emisiones de Gases de Efecto Invernadero.
Esta cumbre mundial en Madrid ha sido una oportunidad para difundir los problemas existentes y proponer e impulsar la lucha contra los fenómenos climáticos antropogénicos, proponiendo una transición energética justa, que tenga también en cuenta a los ciudadanos.
A pesar de la respuesta y del esfuerzo de la gestión española, de la duración de los actos, y de la buena organización del evento, no podemos evitar en pensar que la cumbre sobre el clima celebrada en Madrid, ha vuelto a ser un nuevo intento fallido, para pretender el verdadero consenso de una rápida y eficaz respuesta a la emergencia climática.
La ausencia de verdaderos representantes, de los países responsables de la mayor parte de las emisiones contaminantes, ya referidos, suponía que el resultado obtenible tendría forzosamente un valor muy relativo.
Tal vez, y gracias a la buena organización, se haya avanzado en la toma de conciencia ciudadana, y de la necesidad del cambio del paradigma energético, basado en los combustibles sólidos fósiles.
Posiblemente la Unión Europea, con su declaración pública de emergencia climática, y poniendo en marcha el «Pacto Verde», está siendo pionera en la toma de decisiones favorables, de modo que sus ciudadanos posiblemente serán los primeros beneficiados.
Tampoco debemos olvidar que nos encontramos en una época de transición, y que es ya posible que la energía Nuclear de Fusión llegue próximamente, resolviendo la actual transición energética.
El objetivo es evitar que el planeta se caliente más de 2ºC respecto a la era preindustrial, o a ser posible, que el aumento se reduzca a 1,5ºC, en este siglo.
Por otro lado, el plenario de la COP25 aprobó otros acuerdos: por ejemplo, alentar a los países a que en 2020 presenten nuevos planes, teniendo en cuenta las "responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas". ¿Realmente los países más contaminantes harán mayores esfuerzos?
Otro texto sugiere a los países desarrollados que movilicen 100.000 millones anuales, a partir de próximo año, para ayudar a los países en desarrollo a combatir los efectos del cambio climático. ¿Se realizara realmente este esfuerzo financiero?
La revisión del Mecanismo Internacional de Varsovia de Pérdidas y Daños, ante la falta de consenso, se ha trasladado a la Cumbre del Clima, que el próximo año se celebrará en Glasgow (Reino Unido).
 
La organización de la cumbre fue asumida por España en circunstancias excepcionales, y como acto de solidaridad con Chile. El resultado permite demostrar la impresionante capacidad organizativa y creativa de nuestro país, y concretamente de la ciudad de Madrid, para llevar a cabo esta tarea con la mejor voluntad posible. Hay pocos países y pocas ciudades del mundo donde algo así hubiera sido posible, por lo que nos entristece que, a pesar del gran esfuerzo realizado, los resultados hayan sido tan livianos.

15/12/2019
15/12/2019 | Comentarios



COP25 está propiciando numerosas reflexiones en diferentes ámbitos, también entre los ciudadanos. Ojala consigamos entre todos revertir esta terrible situación que sufre el Planeta.


Vámonos a Marte, o una nueva Ética de la Tierra
Ahora que todos andamos pendientes de los posibles avances que consigamos en materia de cuidado medioambiental/cambio climático, muchos ciudadanos observamos con atención y con ambivalencia las idas y venidas, negociaciones y acuerdos que tejen nuestros representantes.

Tenemos que hacer algo YA, porque, como dicen Eduardo Costas y Victoria López Rodas, catedráticos de genética, Las cosas están mal, mucho peor de lo que la mayoría de la gente piensa. Prestamos atención porque nos va la vida en ello, literalmente. Y sentimos ambivalencia porque no vemos con claridad el grado de compromiso que la humanidad puede alcanzar para salir de esta horrible crisis climática que hemos provocado entre (casi) todos.  Se ven avances en diferentes ámbitos, sí, y eso es muy bueno;  pero esos avances son lentos, inconexos y desiguales en diferentes zonas del planeta.

Y sobre todo, esos avances se plantean desde una óptica antropocéntrica. Estamos convencidos de que los humanos somos los dueños y señores de la Tierra, y sobre ese concepto hemos levantado nuestra civilización y nuestra forma de "gestionar" el planeta. ¿Qué tal si comenzamos a transitar hacia una nueva Ética de la Tierra?

¿Quieres vivir en Marte?

 

10/12/2019
10/12/2019 | Comentarios



Si empezamos a transitar lo que habita en nuestro insondable y universal interior, seremos capaces de gestionar nuestra realidad y la que proyectamos, de conocer y encarnar nuestra identidad, que nos permite ser únicos e irrepetibles y aportar al planeta esta riqueza creadora y complementaria.


Foto:  Tom Barrett
Foto: Tom Barrett
En un nuevo modelo bioidentitario de los territorios enmarcados como naciones digitales, deberemos de integrar como es natural y nunca mejor dicho, las diferentes expresiones de vida que conforman un todo, nunca anteponiendo o jerarquizando unas expresiones a otras con la manida visión antropocéntrica que nos caracteriza, o la percepción cerrada de la razón materialista, abriendo el campo de percepción de lo visible, pero también de lo no visible.
 
En todo sistema vivo, la interrelación de los diferentes elementos en un equilibrio que casi siempre desconocemos por perfecto y oculto, es lo que mantiene esa fina línea entre el orden y el caos o la vida y la muerte.

Juego sutil
 
En este juego sutil de la creación como seres conscientes tenemos el papel de guardianes y mediadores con capacidad de consciencializar ese todo y con capacidad de intervenir según el nivel de nuestro reconocimiento. Esto supone que somos corresponsables del devenir de estos sistemas complejos y su evolución.
 
El hombre/mujer desde el principio de la historia, ha utilizado su capacidad de observación para desentrañar los misterios de la naturaleza de la que es parte, muy a menudo como herramienta de supervivencia y búsqueda de los mejores recursos, pero también con el asombro del que reconoce el orden y la belleza y quiere profundizar en sus secretos, habiéndole sido revelados de múltiples formas, según su cultura, percepción, tiempo y territorio.
 
Los pueblos sabios son capaces de reconocer estos entramados sutiles que mantienen el orden de lo viviente y han sabido honrar y bendecir esas fuerzas no-visibles, pero esenciales.
 
Sin embargo, el hombre moderno ha sido arrancado de esta percepción sutil y sensibilidad hacia la vida de una forma atroz, rompiendo en mil pedazos sus capacidades y dividiendo su doble percepción, racional e intuitiva, castrando y acallando esta última a favor de lo racional, masculino y jerárquico como única representación de la realidad y construcción del mundo. De ahí surgen gran parte de las consecuencias que todos estamos pagando y especialmente la gran nave que nos acoge.
 
Es difícil escuchar el rumor de lo vivo cuando estamos siendo atravesados continuamente por frecuencias, materiales y objetos artificiales que perturban la escucha natural en el ser humano.
 
Las ciudades son entornos casi muertos alejados de la fluidez del latido vivo que todo ser emite en relación y en comunicación con todo lo demás. De esta forma, es complicado escuchar la identidad de los lugares por sus influencias telúricas, la expresión sutil del vegetal  o el clamor salvaje del mundo animal.
 
Hay que reconocer que las ciudades, y a veces cuanto más grandes parece que mejor, la riqueza de la expresión cultural y los avances científicos, también conforman y son producto de su identidad y esto permite actuar en consecuencia,  aportando nuestra capacidad de restablecer el orden y la belleza en los territorios cuando vibran con lo que son.
 
Volver a lo natural
 
La necesidad de volver a lo natural llegará a ser un clamor en el planeta, pues es el reflejo instintivo de ciertos organismos cuando están heridos, perdidos o enfermos, el de volver a los brazos de la madre tierra que consigue restablecer los equilibrios extraviados de sus vástagos,  después será el momento de aportar a la naturaleza nuestro amor y reconocimiento para hacerla brillar en su más alta realidad.
 
Esta es nuestra misión como cuerpo consciente del planeta, pero parece que hemos olvidado lo esencial; ¿qué hacemos aquí?, ¿para que servimos?, ¿a que pertenecemos? Las respuestas a estas y otras preguntas son las que el ser humano del siglo XXI deberá de reflexionar por su propia supervivencia y la del planeta que le acoge.
 
Las experiencia vital de la humanidad en su historia es el conocimiento inmaterial y espiritual del ser humano, siempre que esté basada en el respeto de toda creación y en su intercomunicación.
 
Esta sabiduría colectiva se puede y se debe actualizar en este presente, donde la ciencia y la tecnología nos abren a infinitas capacidades y aplicaciones.
 
Estos tiempos en los que hemos conquistado o por lo menos vamos consciencializado derechos universales para la vida, desgranando parte de las leyes que la rigen, quizás es la hora de integrar lo que fue dividido, razón e intuición, ciencia y espíritu, el momento de volver a ser intermediarios entre los mundos visibles manifestados y los mundos sutiles no-manifestados, de los que nunca hemos estado separados pero si mutilados en su escucha.
 
Volver a lo interior
 
Llega el momento de devolver la mirada hacia esa dimensión que es nuestro interior y reconocer quienes somos, abrir la escucha y percepción a la totalidad de nuestro ser y participar, ser cocreadores de algo mayor que nosotros mismos y que nos trascienda en el tiempo y el espacio. Si esto no lo hacemos por el sistema vivo Tierra-Luna que habitamos, ¿por quién lo haremos?.
 
La construcción de lo nuevo necesita posicionamientos más coherentes y lugares poco o nunca transitados, es el arrojo del creador que se desliza en un suelo inestable y desconocido.
 
No podemos reproducir el error de crear nuevos paradigmas y cambios importantes innovando en el exterior sin tocar o transformar nada en nuestro interior, que es justo el generador de la realidad y lugar de interpretación de esta. Padecemos una falla del ser humano y su terror a entrar en su profundidad y crear verdaderas transformaciones.
 
Si empezamos a transitar lo que habita en nuestro insondable y universal interior, seremos capaces de gestionar nuestra realidad y la que proyectamos, de conocer y encarnar nuestra identidad, que nos permite ser únicos e irrepetibles y aportar al planeta esta riqueza creadora y complementaria.
 
También seremos capaces de identificar nuestras potenciales y cualidades y ponerlas al servicio de la expresión de lo que somos, manteniendo una sutil comunicación con toda manifestación de vida desde dentro hacia afuera.
 
Esto nos dará la maestría sobre nosotros mismos y nos capacitará en el reconocimiento de lo que Es, convirtiéndonos en antenas de consciencia operativas y guardianes de la Vida.

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Nos anticipamos al futuro
Eduardo Martínez de la Fe
Este Blog ha sido creado por el Club Nuevo Mundo para recoger las iniciativas, reflexiones, experiencias y propuestas que sus miembros y socios quieran hacer llegar a la sociedad. Está estructurado en torno a 4 ejes temáticos: artículos, pensamientos, propuestas y noticias. A través de ellos, cualquier persona puede conocer lo que se está cocinando en el seno del Club Nuevo Mundo y comentar las diversas aportaciones.

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